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Música

Elkin Ramírez – Las lecciones del Titán

La despedida que los miles de fanáticos dieron a Elkin Ramírez el pasado mes de enero sorprendió a varios medios masivos de comunicación. A diferencia de nuestras más memorables estrellas tropicales difuntas, el ‘Titán’ estuvo la mayoría de su carrera fuera del radar constante de los noticieros de televisión y cadenas radiales nacionales.

Por Renata Rincón – @renatarinconb

La vida del Titán no fue escandalosa, no clasificaba para las secciones de farándula y apenas se mencionaba su obra en los reducidos espacios dedicados a la cultura en el país. Aún así, Kraken tiene en su historia logros memorables como el haber llenado el auditorio en Bogotá el mismo día de un concierto de Slayer o hacer madrugar a los capitalinos en masa a Rock al Parque, hazañas de las cuales solamente los fanáticos del rock en la ciudad comprenden la dimensión.

Y no fue que no tuviera tentaciones. El cantante se negó a cambiar el sonido de su banda cuando le propusieron hacer algo más comercial y caribeño, aún antes del éxito de los Clásicos de la Provincia, y años más tarde no aceptó trabajar en un reality ni por un sueldo de ocho millones de pesos a la semana. Estaba convencido de que la única forma de tener el control sobre su obra era no ceder como artista ante los medios ni ante las tendencias del mercado.

Elkin Ramírez no fue una figura farandulera y lograr vivir de la música sin la ayuda constante de los medios no fue una tarea fácil. No son un secreto los numerosos altibajos económicos en su vida y las veces que cayó en la ruina después de invertirlo todo en su música. Tampoco es información confidencial que llegó al fin de sus días de forma modesta, sin lujos ni pertenencias ostentosas. Lo que sí se sabe es que se fue satisfecho con su obra y se ganó el respeto de la escena musical nacional, como artista y como ser humano.

¿Qué hay detrás de la historia del Titán que lo hizo uno de los personajes más amados del rock colombiano? Varias de las anécdotas que han contado sus conocidos, amigos y familiares a raíz de su enfermedad y posterior fallecimiento dan algunas respuestas.

Elkin hizo de Kraken una banda con lineamientos éticos claros y siempre tomó decisiones coherentes con esa línea de pensamiento, a pesar de las consecuencias para su vida emocional y financiera. Esto le permitió construir un grupo de compañeros de trabajo permanente, quienes hoy día conforman una gran familia, que se suma a la de sus parientes y lo recuerda con alegría y admiración.

En su última década de trabajo, el rockero gozó de la compañía de músicos leales, quienes siempre se sintieron respetados por su jefe. Era un buen patrón, según ellos han contado una y otra vez. Ramírez nunca organizó giras largas con el fin de no poner en riesgo los trabajos estables de sus colaboradores, pues sabía que, por más famosa que fuera la agrupación, ningún empleador daría permisos constantes a sus subalternos de ausentarse de sus deberes solo por ser ‘rock stars’. Pensaba en las necesidades de su gente y su responsabilidad frente a éstas y sus familias y, por otro lado, evitaba la opción de andarlos rotando, como pasa comúnmente en la industria musical cuando hay viajes.

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A las limitaciones que representaba para la banda no hacer largas giras, se sumaban otros requisitos de Elkin para las contrataciones, pues miraba con lupa quiénes le hacían las propuestas de los conciertos, cuidándose de no dejar que Kraken fuera relacionada con ciertos nombres o negocios. No aceptaba que compañías de alcohol o cigarrillos patrocinaran los eventos, con excepción de las ferias públicas donde, por ejemplo, había dinero de las licoreras regionales y no era posible imponer ese veto. Una de las anécdotas que recuerda la severidad del Titán en este aspecto es la de Rock al Parque 2004 cuando, en rueda de prensa, expresó su inconformidad con el patrocinio de una empresa como Coca Cola en un festival del distrito.

El rechazo a esos patrocinios estaba relacionado de alguna manera con su negativa al consumo de alcohol en los espacios laborales. Pero lejos de satanizar tomarse unos tragos, el cantante más bien procuraba fomentar el respeto por el trabajo y eso incluía poner en riesgo la imagen de la banda y sus músicos. Si bien es común el consumo de sustancias en los ambientes artísticos, Ramírez estaba convencido de cómo una borrachera el día anterior podía afectar negativamente la interpretación musical y el ambiente del equipo. Así que los tragos eran para los espacios de relajación y no para el escenario, con excepción de una copa para calentar la garganta antes de cantar cuando era necesario.

En cuanto a la música, Elkin Ramírez deja la enseñanza de que se puede lograr la excelencia sin estudios formales. En los inicios de su carrera artística, para aprender algo de técnica vocal hizo un trato con un profesor que le permitió observar desde fuera del salón las clases de canto y luego aprendió a rodearse de músicos capaces de traducir técnica y musicalmente sus ideas. A veces tarareaba y otras pasaba horas con ellos hablando de historia y de las venas abiertas de América Latina, material esencial de sus composiciones. Kraken también es la voz del continente y la muestra de que no es necesario tocar ritmos tropicales ni andinos para hacer arte latinoamericano. El Titán dejó una obra viviente y descansa tranquilo porque confía en que su gran familia haga siempre lo correcto, respetar su obra.

Escucha acá la entrevista realizada a Luis Ramírez, bajista de Kraken:

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