Por Juan David Castaño - @grupolarevuelta
Los conocí en Austria en el primer concierto de la gira Europa 2010 que hacíamos con La Revuelta. Los organizadores del festival Glat und Verkerht nos eligieron para cerrar la noche. Antes ya habían tocado los Gaiteros de San Jacinto con todo el “asunto” de la cumbia tradicional y luego fue Cimarrón que nos dejó azules, con una propuesta llena de fuerza y riesgo. Raizal y a la vez moderna, con una puesta en escena a la altura de cualquier espectáculo de talla mundial.
Al terminar su concierto nos preguntamos en el camerino ¿cómo vamos a hacer para cerrar después de ellos? Tomamos aire y salimos a “romperla con toda”, tocar al lado de esos maestros nos había dejado muy inspirados, fue como un bautizo en los circuitos europeos.
Desde esos días les sigo la pista y he visto cómo han incorporado el cajón, luego el bombo y ahora la batería al formato tradicional del Joropo llevando su música siempre a nuevas fronteras.
Le hice unas preguntas a Carlos Rojas, su director, buscando tener un marco conceptual más claro para escribir este artículo, pero sus respuestas han sido tan claras y contundentes que he decidido dejarlas tal cual para que Cimarrón hable con su propia voz, como siempre lo ha hecho.
Cimarrones, ¿cómo definen su música?
Música de raíz; es decir, diseños de autor, de impronta individual, elaborados a partir de información rítmica, armónica, melódica y tímbrica de la música llanera tradicional. La consideramos joropo, en la medida en que la percibimos articulada en todos sus niveles a la gran tradición del joropo colombo-venezolano, en la cual creemos que se inscribe.
¿Cómo piensan las fronteras entre lo tradicional y lo urbano según su experiencia?
Quizás lo urbano a que se refiere la pregunta sea lo urbano que hace continuidad con la tradición (¿nuevas músicas colombianas?).
Aceptando como premisa básica que existen hoy notables diferencias de propósito y concepto en el trabajo creativo de músicos tradicionales y urbanos, marcados cada uno por particulares y contrastadas historias de vida y experiencias formativas, considero que el factor diferenciador de mayor peso entre la música tradicional y la música urbana de raíz tradicional radica en los medios expresivos que utiliza. En lo urbano, existe una mayor disponibilidad de medios sonoros que permiten una diversificación de la tímbrica, un mayor acceso a nuevas tecnologías para el procesamiento expresivo del sonido, y un acceso casi ilimitado a la información sistematizada y consultable de las técnicas de composición y de la producción musical de todos los rincones del planeta. En consecuencia, a mi entender, “la frontera” entre lo tradicional y lo urbano se marca con mayor fuerza en la tímbrica (se habla de enriquecimiento de la paleta tímbrica de las músicas tradicionales en estas nuevas propuestas urbanas) y en la estructura formal (nuevas estructuras en la canción tradicional, aplicación de conceptos contemporáneos de heterofonía, contrapunto e improvisación como elementos de diseño en obra instrumental, vocabulario acórdico y escalístico ampliado, etc).
Cimarrón explora un camino creativo inscrito en el marco de la que podríamos llamar música urbana contemporánea de raíz tradicional, y profesa un real respeto por el trabajo de otros artistas llaneros que adelantan su trabajo creativo con la organología instrumental (conjunto de arpa, cuatro, maracas y bajo eléctrico) y las estructuras formales características del joropo llamado tradicional (el modelo promovido por la discografía del género llanero, que podemos escuchar en casi la totalidad de las grabaciones de música llanera de Colombia y Venezuela, adoptado unánimemente como paradigma de lo tradicional desde la década del cincuenta hasta nuestros días).
Entendemos que nuestra propuesta artística, que integra elementos de lo urbano, marca notables diferencias con el modelo tradicional de música llanera. Sin embargo, nunca hemos considerado que nuestra propuesta, conectada al movimiento artístico urbano, pudiera ser señalada como el camino que debería seguir la tradición llanera. El joropo de Cimarrón es para nosotros solo una entre muchas formas posibles de poner en la escena contemporánea la enorme riqueza de la tradición artística llanera.
Como proyecto, nos apartamos también de las posturas que conciben lo urbano como expresión suma de una suerte de progreso natural de la tradición, como una especie de estadio evolutivo superior en el que las músicas tradicionales alcanzan el mayor nivel de desarrollo de sus potencialidades expresivas. Para algunos entendidos que impulsan tal postura conceptual, la música tradicional es el fruto de una actividad creativa sujeta de algún modo a limitaciones en la elección de medios expresivos y de procedimientos compositivos y de producción; en consecuencia, la música urbana contemporánea de raíz tradicional, en la medida en que trasciende tales limitaciones, representaría un progreso y un avance en la línea de evolución de la música tradicional.
A este respecto, creo que aunque es un hecho cierto que la contemporaneidad urbana pone a disposición de los músicos urbanos -además de los recursos instrumentales y expresivos característicos de la tradición- un muy amplio abanico de ayudas y soportes técnicos de producción musical a los cuales es muy difícil acceder en aquellos ámbitos rurales o de provincia en los que se produce la música tradicional, cabe resaltar, sin embargo, que la disponibilidad y el uso de un mayor número de recursos en la elaboración de la música no produce per se un tipo de música que pudiera considerarse superior, o más desarrollada, o que pudiera significar un nuevo estadio evolutivo de las músicas tradicionales, o algo así: considero que el valor que una música puede tener como vehículo de la comunicación humana -su objeto final- no depende del mayor o menor número de recursos empleados en su elaboración como producto, o del mayor o menor nivel tecnológico de los mismos, sino de la capacidad del artista de transmitir, con los recursos que escoja, la universalidad espiritual que anima su creación. A nuestro entender, muy valiosas producciones musicales se crean hoy tanto en el ámbito tradicional como en el urbano: tradicional o urbano, siempre será el talento comunicativo con los materiales musicales, la honestidad y el compromiso del artista lo que confiera el valor artístico a las producciones musicales.
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¿Cuántos años llevan trabajando?
En la historia de Cimarrón se podría hablar de dos periodos o etapas: una primera fase de exploración de la tradición musical llanera –apropiación creativa, pudiéramos llamarla- , que cubrió desde 1988 hasta 1999, y una segunda fase, que comenzó en el año 2000, en la que Carlos Rojas, junto a la vocalista llanera Ana Veydó, replantearon la orientación del trabajo de Cimarrón con un objetivo de creación artística y proyección profesional de alcance internacional.
¿Tienen algún concierto memorable?
Cimarrón ha presentado su espectáculo en muy importantes salas de concierto y festivales de 28 países de cuatro continentes; muchos de ellos han constituido importantes hitos en nuestra carrera. Queremos destacar, por su particular significado en nuestro desarrollo profesional, el concierto de Showcase de Cimarrón en el WOMEX 2008, en el Teatro Lope de Vega de Sevilla, España. Fue una importante actuación frente a una audiencia de cerca de 400 profesionales de la industria musical provenientes de los cinco continentes. El concierto, que puso a prueba nuestro profesionalismo por la intimidante naturaleza del evento y del exigente público, compuesto exclusivamente de profesionales conocedores de primera mano de los más remarcables espectáculos musicales del mundo (!), terminó con una ovación de pie de todos los asistentes, y nos significó un positivo reconocimiento y visibilización ante la industria musical en el circuito de la llamada World Music.
¿Cómo ven la perspectiva de la música colombiana en el futuro? ¿Qué falta? ¿Qué viene?
Somos testigos de una explosión de creatividad de nuevas generaciones de artistas que vuelcan su mirada hacia las tradiciones musicales colombianas, una de las más ricas del planeta. Técnicamente formados, muy informados sobre el acontecer musical global, los jóvenes músicos colombianos representan una fuerza creadora que con toda seguridad será muy influyente en la música mundial de los próximos años. Programas como la conectividad a las redes de información y la internet, que llegan a cada vez más apartados rincones de nuestra geografía, van derribando nuestros clichés sobre las fronteras entre lo tradicional y lo urbano, posibilitando que artistas procedentes de prácticas otrora consideradas incompatibles puedan compartir hoy proyectos creativos que se nutren de vertientes tradicionales y urbanas. Creo que tal conjunción de historias y estéticas propiciará el surgimiento de audaces y sorprendentes propuestas musicales en un futuro próximo.
¿Qué aconsejarían a los nuevos grupos que se están abriendo camino y quieren proyectar su música en el exterior?
No creemos que haya “fórmulas” de acción que puedan ser transferidas de un proyecto artístico a otro; siempre las acciones apropiadas para la proyección de un producto artístico dependerán en cada caso de la naturaleza y las características mismas del producto, y del camino que cada artista desee recorrer con su propuesta artística.
A alguien que pidiera un consejo, le diríamos: desde lo artístico, creer en su propuesta, potenciar lo que en ella considere que es original; escucharse a sí mismo, la nueva música del mundo puede estar en nuestro interior. Desde lo profesional, proyectarse al mercado con decisión: siempre hay audiencias y públicos potenciales reclamando nuevas y originales propuestas artísticas.
¿"Nadie es profeta en su tierra", será verdad ese dicho?
Cimarrón ha desarrollado su trabajo por fuera de la región geográfica natural del joropo, en ámbitos distintos a la Tierra del Joropo (Los Llanos); el actuar en otros espacios y frente a otras audiencias no familiarizadas con el joropo tradicional nos ha permitido desarrollar una propuesta creativa no circunscrita a los conceptos estéticos que prevalecen en la región de Los Llanos.
Como toda propuesta artística, tenemos seguidores y detractores en la región. Algunos artistas nos han criticado con extrema virulencia; creemos, sin embargo, que tales actitudes obedecen a un momento del debate de las ideas estéticas que se moderará con la apertura cultural que se está gestando actualmente en Los Llanos, una región cada vez más integrada a la cultura global.
Cimarrón goza hoy de una gran aceptación en los escenarios internacionales; nos complace también registrar que una gran cantidad de nuestros seguidores en las redes sociales son llaneros de muy diversas poblaciones de la geografía llanera colombo-venezolana. En un futuro próximo, nos proponemos llevar nuestro espectáculo a los grandes escenarios del joropo de Colombia y Venezuela.