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Opinión

Treinta años de la mano de un hijo llamado La Pestilencia

A veces me siento a pensar en qué será de mi hija Martina cuando cumpla 30 años y me cuesta imaginarlo porque disfruto tanto cada segundo con ella que no quisiera que ni en pensamiento se apartara de mi lado. Eso sucede cuando los momentos son tan buenos, únicos e irrepetibles, y una sensación algo distinta pero así de fuerte y pasional tuve cuando comencé con La Pestilencia: cada momento era especial, cuando ensayábamos, cuando montábamos canciones nuevas; cuando fuimos al estudio a grabar por primera vez así como el primer concierto que dimos.

Por Dilson Díaz – Especial para Music Machine Magazine

la pestilencia

No visualicé un futuro de “La Peste” pensado a 30 años, lo que hice cada día fue vivir cada momento y las cosas que iban saliendo sobre la marcha; cosas tan simples como caminar, observar, sentir y darme cuenta en el país en que vivíamos y en el que aún vivimos: esa ha sido la fuente de inspiración mayor, la necesidad de expresar nuestro inconformismo de tantas arbitrariedades sociales, raciales, políticas y administrativas. Arbitrariedades marcadas dolorosamente por la violencia, en primera medida, y con una cantidad casi incontable de muertes de nuestros propios ciudadanos colombianos.

Cada álbum que fuimos lanzando con La Pestilencia se convirtió inmediatamente en un hijo al que había que cuidarlo para que caminara de la manera en la que se quería llevar. Cada disco fue elaborado cuidadosamente, siempre en cada uno nos tomamos unos dos años para componerlo y de manera muy detallada. Yo trabajo las letras de cada álbum, y como nuestras letras son tan político sociales pues con mayor razón hay que analizar cada detalle para no caer en alguna corriente política o en algún tipo de pensamiento de derecha o de izquierda. No somos un grupo político, somos una banda que habla de esa Colombia de desesperanza pero jamás proponemos una ruta como camino porque eso nos convertiría en un grupo que plantea soluciones y nuestra única intención es generar reflexión para que de manera propia cada ciudadano aporte para un cambio.

El disco “La muerte… un compromiso de todos” lo llamamos así porque era tanta la desesperanza que vivía Colombia que lo más real era decir eso: “La muerte igual va a llegar”.

El disco “Las nuevas aventuras de…” lo titulamos de esa manera porque para ese segundo álbum ya se habían retirado dos integrantes de la banda y pues era como empezar una nueva aventura y ese fue el nombre. Esa aventura se trasladó de Bogotá a Medellín, donde el grupo se radicó y compuso su tercer trabajo discográfico.

El Amarillista”, así le pusimos, porque queríamos hacer un disco caótico, con muchas más referencias del país y las cosas que estaban pasando: justo en el proceso de composición en Colombia llegamos a una cifra récord de desplazamiento (más de 6 millones de desplazados). Además, “El Amarillista” fue hecho como una fuerte crítica a la prensa en general porque notábamos que de alguna manera se prestaba para que esa Colombia dividida siguiera en eso, una división que solo ha traído desolación y muerte. “Y en la ciudad los noticieros buscan sangre y mujeres bellas para seguirnos recreando”, cantamos en ese disco, y al día de hoy yo pregunto: ¿Ha cambiado eso en nuestra prensa?

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Al álbum “Balística” lo llamamos así porque era como ver el país desde el punto de vista “balístico”: nosotros vivíamos en las calles y fuimos testigos circunstanciales de tantos asesinatos y de ver a cada quien tomarse la justicia por sus manos, justamente porque el país con su abandono no le ha dado más opciones a una buena parte de la población. Esas opciones jamás hemos pensado que sean justificables, ningún asesinato o violación a los derechos humanos son justificables, pero “Balística” era lo que veíamos que quedaba en las calles después de ver que la descomposición nacional llevaba a unos y a otros a enfrentarse de noche o a plena luz del día.

Productos desaparecidos”, finalmente y como álbum es un viaje musical hecho desde lo introspectivo y conectado a la soledad que vive el individuo y que lo lleva a esos momentos de depresión y de sentir la necesidad de renovarse y reinventarse; y “Paranormal” es ese país nuestro que con mas de 50 años en guerra aún se asusta y casi que niega que es un país paramilitar.

Un país en el que cada individuo se acostumbró a esa guerra y a vivir su día a día como si todo estuviera normal (por eso su título lo dice todo: “Para-normal”); una Colombia que como bien lo dije en el Facebook oficial de la banda, necesita paz y no solo en cuanto a su confrontación con la guerrilla sino en un montón de cosas más que desde que fundamos La Pestilencia hemos hablado y cuestionando porque nos nace y no para mojar prensa.

QUE PIENSAS?

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