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Música

PETRONA MARTINEZ: LA SOBANDERA, LA BULLERENGUERA

PETRONA MARTINEZ: LA SOBANDERA, LA BULLERENGUERA

Por Luis Liévano ‘Keshava’

¨Si el diablo me diera plata, con el yo me asociaría, y después que me la diera, hiciera una cruz de lata, con eso lo alejaría” La Cruz de Lata, Bullerengue chalupa Interpretado por Petrona Martínez

petrona martinez .

Petrona Martínez, hoy con casi 80 años, es una veterana cantadora y figura insigne del Bullerengue, nació el 27 de enero de 1939 en San Cayetano, Bolívar, uno de tantos palenques de la costa atlántica colombiana. El bullerengue, uno de los géneros más representativos de la tradición oral musical de la costa atlántica colombiana de ascendencia africana es una de las dieciséis variables rítmicas de los fandangos de lengua, entre otros como el lumbalú, la chalupa, el zumbapalo, pajarito, o son de negros; culto a la pubertad y a la maternidad, el bullerengue es lo que se llama un baile cantao.

Este canto bailao o baile cantao es en principio y originalmente una tradición de mujeres, las solteras o concubinas que no podían asistir a las celebraciones religiosas de San Juan y San Pedro (24 y 29 de junio), se reunían en “cofradías” o palenques para hacer su celebración en lugares como Mahates, Malagana, Evitar, San Pablo, María la Baja, San Onofre, Gamero, San Cayetano, San Antonio y el Palenque de San Basilio donde se localiza históricamente la tradición bullerenguera. La cantadora, por lo general una mujer experimentada y de cierta edad ocupa el rol principal. Es encargada de mantener el diálogo con los coristas en forma responsorial y de marcar la cadencia rítmico-melódica del mismo. El bullerengue es canto a la vida, a la fecundidad pero recoge igualmente todo tipo de vivencias que expresan las cantadoras bullerengueras al son de las palmas y los tambores. Bullerengue lamento, bullerengue fiesta, bullerengue reclamo, es la posibilidad que estas mujeres de la llanura costeña del norte del país e intermedias, expresen sus sentires y pesares, sus amores y desamores.

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Este baile cantao se acompaña de una gestualidad sensual en la que en medio del lento crescendo que lo caracteriza, la cantadora se masajea el bajo vientre y se hace caricias y sobijos insinuantes en los senos, mientras los coros acompañantes llevan el ritmo con las palmas de las manos. Su manejo de las plantas, su poder como sobandera y su conocimiento de los astros, le dan otra dimensión a Petrona, que nunca tuvo acceso a la instrucción académica, una mujer que ha llevado “su música” en la cabeza y es capaz de improvisar melodías y versos, que ella diferencia rítmicamente con la cadencia de su cuerpo. En sus canciones ella habla de su pueblo, nombra las cantadoras ilustres de su terruño, San Cayetano, como la vieja Carmen Silva, Nemesita Cañates o la Nena Calvo, una de las más reconocidas bullerengueras.

Petrona Martínez y su familia vivían de sacar la arena en el arroyo del Ají Molido, a la altura de Palenquito, un caserío ubicado en la ruta que comunica a Malagana con el Palenque de San Basilio. ¨Yo empecé a cantar hacia 1984. Ese día [en la fiesta del pueblo] canté Palo Grande, un bullerengue, que se lo oía cantar mucho a mi abuela, que lo grabó la difunta Irene Martínez, pero yo lo conocía de boca de mi abuela cuando era niña, de mi abuela y de mi bisabuela, Orfelina Martínez y Carmen Silva, y la difunta Inesita Cañate, que vivía en Malagana […]. Anteriormente cualquiera salía y cantaba un bullerengue y ya, pero no se registraban, y ahora que se destacó el canto de voces femeninas en mujeres, cada una comenzó a agarrar lo que pudo y… al que madruga Dios le ayuda, el que tiró el anzuelo primero, pesca al pescao primero… Su formación musical empezó con su familia. Desde niña oía cantos de su abuela y de sus tías, con quienes se crió después de que su madre enfermara. Así aprendió a cantar bullerengue, una danza musical campesina proveniente del África, mezclada con la cadencia del mar Caribe. Entonando melodías durante el trabajo, sembrando yuca, ñame, arroz, plátano, guandul o maíz, cantando por la tierra y los animales, y cantando también con lamento por los trabajos desmedidos de su gente para poder ganarse la vida.

Los saberes cotidianos y la sabiduría heredada por sus ancestros le dieron palabras a su voz, formada en fiestas patronales y celebraciones familiares mucho antes de que aprendiera a leer y escribir, ya adulta, con la lista de mercado. Así nació Petrona Martínez como intérprete y compositora, una de las últimas y más destacadas embajadoras de la música afroamericana en Colombia. Luego de innumerables giras por diversos rincones del mundo y varias producciones discográficas entre las que se destaca su más sonado tema LA VIDA VALE LA PENA, Petrona figura emblemática del Bullerengue, hace su mejor esfuerzo por vencer una dificultad de salud que la mantiene lejos de los escenarios y la obliga a afrontar su reto decisivo y demostrar que efectivamente LA VIDA VALE LAPENA.

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